Y era el mismo mar en la distancia, el mismo horizonte, solo había pasado tiempo y en el mágico mundo que me rodeaba desperté soñándote como aquella vez, solamente que ahora era un sueño de imposibles rodeado de sensaciones conocidas. Soñé tu abrazo, soñé tus lágrimas, soñé tus besos y soñé tu risa y desperté llorando en el medio de la noche, confundido en la oscuridad y en esa delgada línea que divide al preciso instante terrible del despertar.
A veces la distancia no soluciona nada, solo expande los sentimientos.
Desperté soñándote como aquella vez, solo que hoy no hay esperanzas y en este dolor que provoca pensarte, desearte como entonces, con las mismas ganas, extrañar tus besos… hoy, desearía no haberte conocido nunca…
Y aún espero en el mismo mar
sabiendo de la espera
el secreto del no regresar…
Me pierdo en aquel entonces
y me dibujo sensaciones
que ya no volverán…
Aún las melodías
torturan de memorias
los momentos
tatuados a fuego…
No hay perdón
y el olvido cruel
me susurra al oído
tus sonrisas
como si no existiera el tiempo…
Todavía despierto
sabiendo que te he soñado…
Todavía busco
cada gesto y te reconstruyo
en mi abatida reflexión…
Aún sale el sol cada día
y la rutina no ha cambiado…
Aún tengo ese dolor en el pecho
cuando te pienso…
No hay excusas ni entendimiento...
Ya no hay miradas...
Existe mi desaliento y desazón
mi alma sus lágrimas
tus lágrimas y esa sensación
de labios lejanos…
No hay nada más abstracto
ni nada más triste
que un beso bañado de recuerdos





1 comentarios:
No hay nada más abstracto
ni nada más triste
que un beso olvidado por los vivos.
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